(EL)
"Baja hasta los cimientos,
llega hasta donde se suicidan los niños,
arrima esa mirada extraviada
al huracán de donde emergiste:
Una madre enlutada,
demasiado joven, demasiado
arisca,
demasiado pequeña
para el ruido mundano.
No apartes la pupila de los hombres
que nacieron para ejercer
de látigos o abono,
aquellos a los que Schröeder redujo
a escombros antes de ser espigas.
Conoce la inocente parábola.
¿Ves las laderas por donde acampa
el rechazo de los dioses
y no ves el manto agrio
como manglar de sus erecciones y sus perfidias?
¿Ves al hombre que debiste abrazar
camino del destierro,
esa bestia que arranca
cualquier semilla, inflama
la oquedad
y se aparea con esta su sombra?.
¿Ves como voy a honrar mis demonios
sellado a una pira con otros despojados,
que mataré todo lo que no parezca
un resumen depravado de si mismo?
Oyes batir campanas,
roncar perros, el llano hecho resaca
de cualquier invierno,
tu padre derramándose
de amor.
No sabrás si era tu padre
aquel hombre que crujia
ardiendo en la biblioteca.
Demasiado joven la mujer
que te contuvo
para saber de la muerte o
de la creación.
Con cada pierna en esos dos pilares
su útero, como barranco ajeno.
Demasiado joven
para dejarte vivir sin recordártelo.
sábado, 25 de enero de 2014
sábado, 8 de junio de 2013
Una mano con una voz
![]() |
| Fotografía de Marios Theologis |
Una mano con una voz
hacen un hombre,
hacen una aleación.
Un pasadizo.
Cruzo el pasillo. Tu
no sabes que soy mudo,
que te odie la noche entera
con mi mano extasiada.
Voy a crearte cualquier dia
dentro de una excusa,
dentro de un sueño,
dentro de una habitación
una vez abierta/ una vez cerrada;
sabiendo que no saldré solo,
no escupiré compasión ni despego.
Solo sería la inspiración.
Solo contigo
el mapa de mis expediciones
a la seguridad de tus halagos.
Blanco y reciente,
rompo, rompo, rompo
casi todos los vicios
para entrar.
Voy a darme la vuelta cuando
todo tu cuerpo me haya ofendido
y diré
que estuve recogiendo
los ecos de la amenaza de quererte.
viernes, 7 de junio de 2013
A-MAR
Amar conlleva dos ilusiones:
"A": vocal sin sueño, elevada
por su aspecto arcaico
al primigenio lugar
de la escultura verbal.
"Mar": terreno líquido, vivaz
e incluso agónico,
que parlamenta con el principio
esquivo
en una simbiosis imperfecta.
Ambas, requeridas para ajustar
el ámbito donde un paraiso
deposita su piedra primera
e infernal,
van a colaborar en la confusión
entre calles, manos, avenidas
y rencorcillos nonatos,
siempre que la filosofia
de estos dos vocablos
no exceda
los limites abisales de la piel.
En cuanto a ti,
por primera vez en invierno,
te recibo con el silencio
mientras olas frescas
acarician las plantas de los pies,
claro!,
y recitan el salitre anónimo
de millones de palabras:
"a" siempre primero, en ordenada
espuma,
y "mar" entonces, adentro,
adentro...
"A": vocal sin sueño, elevada
por su aspecto arcaico
al primigenio lugar
de la escultura verbal.
"Mar": terreno líquido, vivaz
e incluso agónico,
que parlamenta con el principio
esquivo
en una simbiosis imperfecta.
Ambas, requeridas para ajustar
el ámbito donde un paraiso
deposita su piedra primera
e infernal,
van a colaborar en la confusión
entre calles, manos, avenidas
y rencorcillos nonatos,
siempre que la filosofia
de estos dos vocablos
no exceda
los limites abisales de la piel.
En cuanto a ti,
por primera vez en invierno,
te recibo con el silencio
mientras olas frescas
acarician las plantas de los pies,
claro!,
y recitan el salitre anónimo
de millones de palabras:
"a" siempre primero, en ordenada
espuma,
y "mar" entonces, adentro,
adentro...
martes, 14 de mayo de 2013
Palabras
Las palabras tienen alma.
Y el alma de las palabras
conversa con el alma de la carne
antes de hacerse cuerpo
y viento en aleación única
sobre la anatomía de tu silencio,
O cualquier otro silencio
existente o inexistente,
Vibran al único ritmo
de la única voz, de la única idea
del único delirio, de la única
brillante razón
que ampara la música de las estrellas
y la armonía de tu entendimiento
Y el alma de las palabras
conversa con el alma de la carne
antes de hacerse cuerpo
y viento en aleación única
sobre la anatomía de tu silencio,
O cualquier otro silencio
existente o inexistente,
Vibran al único ritmo
de la única voz, de la única idea
del único delirio, de la única
brillante razón
que ampara la música de las estrellas
y la armonía de tu entendimiento
domingo, 5 de mayo de 2013
LA OTRA VOZ (Otro fragmento)
Cuando era chica, al lado de la posada vivia Federica la carnicera.
No vivia allí.
Estaba en la carcel.
La denunció -dicen- su hermana Adelaida que sabía que estaba preñada y nunca apareció la criatura.
La guardia civil levanto el suelo de la cámara . Allí estaba. Tres años en la cárcel le costó.
Aquella mujer estaba acostumbrada a matar.
Dicen que era hija del primo que se fue a Francia.
Fué el Obdulio, el marido cornudo quien la obligó a enterrarla. ¿quien iba a ser?
La Fede parecía una estatua ecuestre sin caballo. Cuando volvió de la trena tenia el pelo blanco marmol y no se movía.
Sentada, sentada
la recuerdo sentada
en el rincón de la tienda, con los ojos entornados
mirando al suelo,
con una muñeca entre los brazos envuelta en un trapo de cuadros negros y blancos igual que el mandil que llevaba puesto.
¡No había dolor ni respeto!
La gente decia: -Fede, y la niña, ¿cómo está hoy?
-Tiene frio.
-¿Te deja dormir?
-Toda la noche llora. Rezo y se calla.
Ibamos a mirar.
Tendria mi edad. La niña tendría mi edad.
Fede una noche salió en camisón al patio, se subió al pajar y se prendió fuego.
Vimos las llamas desde la posada.
Aquella mujer no tendría más de 30 años.
Entonces Dios estaba en otro sitio. En la muerte pensabamos.
No vivia allí.
Estaba en la carcel.
La denunció -dicen- su hermana Adelaida que sabía que estaba preñada y nunca apareció la criatura.
La guardia civil levanto el suelo de la cámara . Allí estaba. Tres años en la cárcel le costó.
Aquella mujer estaba acostumbrada a matar.
Dicen que era hija del primo que se fue a Francia.
Fué el Obdulio, el marido cornudo quien la obligó a enterrarla. ¿quien iba a ser?
La Fede parecía una estatua ecuestre sin caballo. Cuando volvió de la trena tenia el pelo blanco marmol y no se movía.
Sentada, sentada
la recuerdo sentada
en el rincón de la tienda, con los ojos entornados
mirando al suelo,
con una muñeca entre los brazos envuelta en un trapo de cuadros negros y blancos igual que el mandil que llevaba puesto.
¡No había dolor ni respeto!
La gente decia: -Fede, y la niña, ¿cómo está hoy?
-Tiene frio.
-¿Te deja dormir?
-Toda la noche llora. Rezo y se calla.
Ibamos a mirar.
Tendria mi edad. La niña tendría mi edad.
Fede una noche salió en camisón al patio, se subió al pajar y se prendió fuego.
Vimos las llamas desde la posada.
Aquella mujer no tendría más de 30 años.
Entonces Dios estaba en otro sitio. En la muerte pensabamos.
sábado, 22 de septiembre de 2012
CAPITULO PRIMERO: LOS ABANDONOS
(LIBRO PERRUNO)
Nunca tuve animales de compañía hasta pasados los cuarenta años. No
porque no me atrajera acariciar a un bebote de cualquier raza o especie, sino
porque simultáneamente pensaba en mi vida contra reloj y contra pronóstico, sin
casa donde establecer más futuro que el mañana inmediato, sin más sueldo que el
de ir tirando sin concesiones al semi lujo, sin más proyectos que los puramente
profesionales , casi siempre fallidos o mendigados. Había una tiendita de
mascotas en mi barrio en la que me embobaba los sábados de compra semanal, Y
mientras mi inocencia se divertía con aquellos seres enjaulados en metacrilato
, mordiendo recortes de periódico y haciendo monerías con las bolitas de
comida, mi conciencia maquinaba mis condiciones ambientales y enumeraba
posibilidades de conseguir uno de aquellos seres de escaparate. Tras sopesar
con angustia el mañana, decidía que jamás pisarían mi espacio. Me marchaba
cabizbaja, como cuando encontraba en el patio algún gorrión extraviado del nido
y sabia que no llegaría a la tarde, que ni aún dejándolo con amor sobre el
tejado cercano, encontraría el camino a la vida. Ese dolor que produce la
frustración de lo que es justo pero imposible.
Tras muchas vueltas a los caminos de la contratación y el paro, las
oposiciones, la no previsiones o los proyectos que acababan en tablas, culpas o trabajos basura, alguien cercano, me
dejó en la puerta un ser gatuno bellísimo de ojos mostaza y pelo sedoso. Su
condición de bebé rechoncho y peludo le valió el nombre de Bolita, una emperatriz
que despertó en mi vida el afecto incondicional por los seres que proyectan
todo lo que son en la intimidad de una mirada.
En años posteriores mi vida se fue llenando de perros abandonados,
apaleados, desahuciados, no deseados, juguetes de personas pequeñas , que venían
con su mochila de recuerdos silenciosos , su impronta de abandono, su cerebro
lastimado por manos sádicas y pies corruptos, sus miradas de niño agazapado en
el recuerdo del dolor y en la posibilidad de que solo ese sentimiento fuese el
único en la vida. Porque la mente de un ser vivo –al que le hemos robado su
territorio natural y su madurez vital- que no tiene más trayectoria que la
frustración de las necesidades básicas ni más mano que la que le roba la alegría
de vivir, no puede inferir que el mundo auténtico acercará su mano para
remendar la energía herida que llamamos peligrosamente alma en alguien que ,
según todas las creencias , no ha de tenerla.
(Continuará)
sábado, 18 de agosto de 2012
INSPIRATION IS ABOUT KNOWING WHERE TO LOOK
Después de todo, solo habían transcurrido treinta y seis años desde que la higuera vana de la casa de
Maximiliano se transformara para siempre en el símbolo de la abundancia vacía
que la acompaño hasta hoy; mucho tiempo después de que su padre la cortara y
plantase en su lugar un rosal trepador que florecía en todas las
estaciones, en un eterno canto vegetal a la sabiduría de la luz .
Lo que agoniza -se dijo mientras veia su
imagen en un escaparate de zapatos baratos e imposibles diseños- es la especie humana. Rió acordándose de que su
abuela, sin saber nada de la especie
humana, hubiera dicho lo mismo.-¡Como si yo supiera algo de la especie humana! -
Algo sabia ahora, no de la especie humana, sino de si misma. No quería volver a
caer en la vejación consentida de exhibirse ignorante para nadie, ni siquiera,
como hubo aprendido durante los años de su especialización, para evitar las
agresiones verbales de los machos, que en un intento de defender su
superioridad por machos, esta si agonizante, mantenían con la amenaza y la humillación
lo que era imposible sostener con la razón.
Desde ayer mismo tenia la certeza de que
todos los pasos que había dado en su vida estaban encaminados a descubrirse
paseando por Broadway Road hoy, con la cadencia segura de quien se sabe
andando por su propio camino a pesar de los millones de sendas que se cruzan en
cada movimiento de los pies. Quizá agonizara el milenio como sostenían los
anuncios, la prensa, la televisión. Y sin embargo anoche, cuando Ricardo le revelo parte de la
verdad de aquel año, que hasta un momento antes
no habia tenido sentido
explicito, lo que murió para siempre fue una vieja duda.
Ayer mismo supo que había atravesado los campos de La
Mancha, llegado y vivido veinticuatro
años en el Madrid soñado de su primera infancia
- en el Madrid donde tantas veces murió y nació para llegar a ser Paz de nombre, porque antes
, entre los trigales del campo de Calatrava,
tuvo nombre de ciudad pagana, un nombre áspero que siempre la confundió
, como su tierra, hasta que diecisiete
años mas tarde descubriera que su verdadero nombre era este, Paz- para llegar a esta mañana , punto de
encuentro del espacio y el tiempo -dijo, como si le hablara a él que le había
descubierto , anoche, en una charla entrecortada y tenebrosamente sincera , su
propia voz. La voz que había detrás de su propio nombre, del que no llevó
durante sus primeros diecisiete años, el que fue imponiendo a golpe de
voluntad entre quienes la conocían
incluida ella misma, y que ya tenia el contenido de todos las imágenes, de
todos los momentos, de todos los dolores, de todas las risas y las esperanzas y
las prestidigitaciones desmanteladas. Y el amor. Esto es el Amor. No dijo nada.
No se lo dijo a si misma. Ninguna voz pensada le puso palabras a esa certeza.
El amor era esa inmensa contradicción que la invadía, la reunión de todos los
momentos de una vida en un espacio tan pequeño como un corazón humano.
Entender. Entender por fin el principio de la abundancia vana derrotada por la
belleza perenne del rosal blanco. Entender que la misma mano puede plantar los
dos árboles, exuberante y baldío uno; ensimismado y romántico el otro. Y ambos
en el mismo espacio, quizá sobre las mismas raíces, y con la efímera diferencia
de tiempo que son cuarenta años de la
vida de un hombre para la vida misma.
Miguel Will, se repitió varias veces. Había ido a ver la obra en Madrid, hacia casi
dos años, al teatro Príncipe, cuando venir a vivir a Londres era un proyecto casi imposible; en
esos años en que creyó que había perdido
la fe en las personas para siempre, porque cansada
de encontrarse con las mismas mentiras y los mismos insultos a la
inteligencia y al amor cotidianos, fue ocultándose en el hastío y en la desazón
de que nada importaba en el mundo que no fuera el poder de alguien sobre
alguien. Un poder oculto detrás de las grandes palabras, detrás de todos los
nombres con que se clasifican las trampas
que, mágicamente, nos transforman
en mas poderosos, aunque en realidad mas
débiles y tristes. Y pequeños. Miguel
Will fue un exorcismo de esos que duran toda una vida. Se lo hubiera contado
ayer, porque ayer ya sabía que señales había seguido en su camino. Le hubiera
dicho: - Ricardo, fuiste un profeta. Ahora que te conozco un poco mas comprendo que toda tu vida ha sido una equivocación planificada. Fuiste
un profeta cuando querías ser un amante. Te presentaste con tu discurso recién creado de sabiduría
ancestral, de conocimiento vivo, y nos diste mas que palabras, nos diste
confianza en nuestras propias convicciones; nos viniste a recordar que seguía
valiendo mas morir de pie que vivir de
rodillas,. Y que el Gran Mundo, no
nuestro raquítico mundo de humillaciones y victorias domesticas, sino el Mundo
de las Personas Enteras, seguía creyendo en la razón y practicándola. Porque esa, en esencia, es
la única lengua común a todos los hombres que no viven en madrigueras, sino a
la intemperie de la vida. Si deje atrás los campos de Miguel de Cervantes para
venir a la tierra de William S (Miguel Will. No te lo conté) fue a entender,
solo a entender mi camino, el que tuve que recorrer para reunir mis dos
nombres. Vine a resucitar mis sueños -
lo que matamos viviendo de rodillas- y
lo hice porque un día, cualquier día de esos años sin fe en los que me
desangraba en el tiempo sintiendo que el mundo enloquecía sin ningún pudor, tu
pudiste no ser honesto y lo fuiste.
Pero esta no era toda la verdad, era solo una puerta a la
verdad, porque tu querías ser admirado,
conquistarnos, no a mi, a todos, a cualquiera de nosotros, uno por uno. Y a
Todos como una sola alma sometida
secretamente a tu sabiduría, a tu ingenio, a tu embrujo estudiado y provocadoramente inocente. Puede que yo estuviera
esperando oir un discurso como aquel
y te eligiera mucho antes de ti, incluso antes de que
pronunciaras la primera palabra. No a ti por tanto, sino a mi propia voz oi. Y así,
solo fuiste un eco, un instrumento de mi propio deseo, o tal vez algo, no se si terrible o sublime: la transmutación
de mi propia cobardía. Por eso te creí
cuando dijiste que el hombre que no vive como piensa termina pensando como
vive. Estaba creyendo. Esa era la única verdad
y también el final y el principio de algo que solo ahora empieza a tener argumento.
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