Hay días silenciosos.
Días gestantes y silenciosos.
El mismo código genético se calla a
intervalos que muchos nombrarán inútiles.
Es como decir que el silencio es inútil,
que vivir en el ruido es vivir .
Que caernos por el precipicio de la inactividad es redondear
una pequeña muerte sin compañía ni placer.
Andamos sentados en el orinal de la palabra pensada.
No es momento de alardear de una imaginación al borde de proclamarse infinita .
Solamente contará la Acción si se retuerce de deseo en la huella invisible y exacta del silencio.
viernes, 21 de marzo de 2014
martes, 18 de marzo de 2014
"Callar"
Callar, callar,
no callo porque quiero
Callo porque la
pena se me impone
Para que la
palabra no destrone
Mi mas hondo
silencio verdadero
(Gerardo Diego)
Detrás está el dolor –me dijo. Lo sabíamos.
Porque
hubo silencios con los que hicieron piedra,
y con ese equilibrio que los hombres
hambrientos
destilan cuando callan, erigieron los muros
donde nos escondimos.
La piel de las muchachas reinaba como
estatuas,
con ojos delirantes y mirada perdida.
Para guisar el pan con la harina y el llanto
hubo que golpear hasta hacernos arena, resina,
despilfarro del odio y de las pesadillas.
Cantar con la mañana fue solo un laberinto
del que ningún poeta quiso huir . Recuerdo
que con solo pedir una estrofa a la vida
brotaban en los muros carnívoras especies.
Detrás, aun más allá –le dije, mi amor mismo,
larvario y enlutado
se debate
entre resucitar con ira o con agujas :
elegí lo primero.
Fósil recuerdo de aquella lapidación donde crecimos.
viernes, 7 de febrero de 2014
AUSENCIA
Tal vez estemos hablando de tragedia cuando te digo adiós
sin medir la importancia que los violines ausentes
tienen por ausentes. Reconozco
que apurada la insinceridad -palabra que no existe
para nadie-
(porque yo siempre apuro el agua
que me dan y hasta la que se ahorra y mido con sed
o deseo que es sed al revés y acompañado)
construyo una rotonda para la escena
por donde nunca viaja el amor correcto,
el que vuelve y se desvía y toma el sentido inverso,
o se distrae con los nidos que descubrió trepando
a las musarañas en las aulas de primaria.
Hoy he oído que las carambolas hacen eco.
Después he vuelto a bajarme de un taxi sin glamour,
como baja un enfermo de un cuerpo
hasta ayer inadvertido y solidario. Abro un paréntesis
solo para pedirme
que la ausencia no lleve nombres ni lápidas. No
componga recuerdos ni firme epitafios.
Cuando cojo tus manos
iguales a tantas otras esqueléticas,
ya se
que nos hemos bebido un cordón policial .
Ese es otro misterio .
By MAG
sin medir la importancia que los violines ausentes
tienen por ausentes. Reconozco
que apurada la insinceridad -palabra que no existe
para nadie-
(porque yo siempre apuro el agua
que me dan y hasta la que se ahorra y mido con sed
o deseo que es sed al revés y acompañado)
construyo una rotonda para la escena
por donde nunca viaja el amor correcto,
el que vuelve y se desvía y toma el sentido inverso,
o se distrae con los nidos que descubrió trepando
a las musarañas en las aulas de primaria.
Hoy he oído que las carambolas hacen eco.
Después he vuelto a bajarme de un taxi sin glamour,
como baja un enfermo de un cuerpo
hasta ayer inadvertido y solidario. Abro un paréntesis
solo para pedirme
que la ausencia no lleve nombres ni lápidas. No
componga recuerdos ni firme epitafios.
Cuando cojo tus manos
iguales a tantas otras esqueléticas,
ya se
que nos hemos bebido un cordón policial .
Ese es otro misterio .
By MAG
miércoles, 5 de febrero de 2014
FRAGMENTO
Fue una pluma tus primeros Reyes conocidos. Una estilográfica y un tintero.
Lo supe.
Se irá -pensé- estos me la quitan.
Cuando no tenga fuerzas en las piernas , ella no estará. Mi seguridad de una vejez digna.
Una vejez digna y una tumba digna.
Así pensábamos.
Las hijas para la vejez.
Los hijos para bregar.
La mente no es primero. Un corazón muerto es lo primero.
No nos pilló una guerra. Nos pillaron dos y los rios de mierda
de la historia.
By MAG
sábado, 25 de enero de 2014
SIN NOMBRE
(EL)
"Baja hasta los cimientos,
llega hasta donde se suicidan los niños,
arrima esa mirada extraviada
al huracán de donde emergiste:
Una madre enlutada,
demasiado joven, demasiado
arisca,
demasiado pequeña
para el ruido mundano.
No apartes la pupila de los hombres
que nacieron para ejercer
de látigos o abono,
aquellos a los que Schröeder redujo
a escombros antes de ser espigas.
Conoce la inocente parábola.
¿Ves las laderas por donde acampa
el rechazo de los dioses
y no ves el manto agrio
como manglar de sus erecciones y sus perfidias?
¿Ves al hombre que debiste abrazar
camino del destierro,
esa bestia que arranca
cualquier semilla, inflama
la oquedad
y se aparea con esta su sombra?.
¿Ves como voy a honrar mis demonios
sellado a una pira con otros despojados,
que mataré todo lo que no parezca
un resumen depravado de si mismo?
Oyes batir campanas,
roncar perros, el llano hecho resaca
de cualquier invierno,
tu padre derramándose
de amor.
No sabrás si era tu padre
aquel hombre que crujia
ardiendo en la biblioteca.
Demasiado joven la mujer
que te contuvo
para saber de la muerte o
de la creación.
Con cada pierna en esos dos pilares
su útero, como barranco ajeno.
Demasiado joven
para dejarte vivir sin recordártelo.
"Baja hasta los cimientos,
llega hasta donde se suicidan los niños,
arrima esa mirada extraviada
al huracán de donde emergiste:
Una madre enlutada,
demasiado joven, demasiado
arisca,
demasiado pequeña
para el ruido mundano.
No apartes la pupila de los hombres
que nacieron para ejercer
de látigos o abono,
aquellos a los que Schröeder redujo
a escombros antes de ser espigas.
Conoce la inocente parábola.
¿Ves las laderas por donde acampa
el rechazo de los dioses
y no ves el manto agrio
como manglar de sus erecciones y sus perfidias?
¿Ves al hombre que debiste abrazar
camino del destierro,
esa bestia que arranca
cualquier semilla, inflama
la oquedad
y se aparea con esta su sombra?.
¿Ves como voy a honrar mis demonios
sellado a una pira con otros despojados,
que mataré todo lo que no parezca
un resumen depravado de si mismo?
Oyes batir campanas,
roncar perros, el llano hecho resaca
de cualquier invierno,
tu padre derramándose
de amor.
No sabrás si era tu padre
aquel hombre que crujia
ardiendo en la biblioteca.
Demasiado joven la mujer
que te contuvo
para saber de la muerte o
de la creación.
Con cada pierna en esos dos pilares
su útero, como barranco ajeno.
Demasiado joven
para dejarte vivir sin recordártelo.
sábado, 8 de junio de 2013
Una mano con una voz
![]() |
| Fotografía de Marios Theologis |
Una mano con una voz
hacen un hombre,
hacen una aleación.
Un pasadizo.
Cruzo el pasillo. Tu
no sabes que soy mudo,
que te odie la noche entera
con mi mano extasiada.
Voy a crearte cualquier dia
dentro de una excusa,
dentro de un sueño,
dentro de una habitación
una vez abierta/ una vez cerrada;
sabiendo que no saldré solo,
no escupiré compasión ni despego.
Solo sería la inspiración.
Solo contigo
el mapa de mis expediciones
a la seguridad de tus halagos.
Blanco y reciente,
rompo, rompo, rompo
casi todos los vicios
para entrar.
Voy a darme la vuelta cuando
todo tu cuerpo me haya ofendido
y diré
que estuve recogiendo
los ecos de la amenaza de quererte.
viernes, 7 de junio de 2013
A-MAR
Amar conlleva dos ilusiones:
"A": vocal sin sueño, elevada
por su aspecto arcaico
al primigenio lugar
de la escultura verbal.
"Mar": terreno líquido, vivaz
e incluso agónico,
que parlamenta con el principio
esquivo
en una simbiosis imperfecta.
Ambas, requeridas para ajustar
el ámbito donde un paraiso
deposita su piedra primera
e infernal,
van a colaborar en la confusión
entre calles, manos, avenidas
y rencorcillos nonatos,
siempre que la filosofia
de estos dos vocablos
no exceda
los limites abisales de la piel.
En cuanto a ti,
por primera vez en invierno,
te recibo con el silencio
mientras olas frescas
acarician las plantas de los pies,
claro!,
y recitan el salitre anónimo
de millones de palabras:
"a" siempre primero, en ordenada
espuma,
y "mar" entonces, adentro,
adentro...
"A": vocal sin sueño, elevada
por su aspecto arcaico
al primigenio lugar
de la escultura verbal.
"Mar": terreno líquido, vivaz
e incluso agónico,
que parlamenta con el principio
esquivo
en una simbiosis imperfecta.
Ambas, requeridas para ajustar
el ámbito donde un paraiso
deposita su piedra primera
e infernal,
van a colaborar en la confusión
entre calles, manos, avenidas
y rencorcillos nonatos,
siempre que la filosofia
de estos dos vocablos
no exceda
los limites abisales de la piel.
En cuanto a ti,
por primera vez en invierno,
te recibo con el silencio
mientras olas frescas
acarician las plantas de los pies,
claro!,
y recitan el salitre anónimo
de millones de palabras:
"a" siempre primero, en ordenada
espuma,
y "mar" entonces, adentro,
adentro...
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