Tal vez estemos hablando de tragedia cuando te digo adiós
sin medir la importancia que los violines ausentes
tienen por ausentes. Reconozco
que apurada la insinceridad -palabra que no existe
para nadie-
(porque yo siempre apuro el agua
que me dan y hasta la que se ahorra y mido con sed
o deseo que es sed al revés y acompañado)
construyo una rotonda para la escena
por donde nunca viaja el amor correcto,
el que vuelve y se desvía y toma el sentido inverso,
o se distrae con los nidos que descubrió trepando
a las musarañas en las aulas de primaria.
Hoy he oído que las carambolas hacen eco.
Después he vuelto a bajarme de un taxi sin glamour,
como baja un enfermo de un cuerpo
hasta ayer inadvertido y solidario. Abro un paréntesis
solo para pedirme
que la ausencia no lleve nombres ni lápidas. No
componga recuerdos ni firme epitafios.
Cuando cojo tus manos
iguales a tantas otras esqueléticas,
ya se
que nos hemos bebido un cordón policial .
Ese es otro misterio .
By MAG
viernes, 7 de febrero de 2014
miércoles, 5 de febrero de 2014
FRAGMENTO
Fue una pluma tus primeros Reyes conocidos. Una estilográfica y un tintero.
Lo supe.
Se irá -pensé- estos me la quitan.
Cuando no tenga fuerzas en las piernas , ella no estará. Mi seguridad de una vejez digna.
Una vejez digna y una tumba digna.
Así pensábamos.
Las hijas para la vejez.
Los hijos para bregar.
La mente no es primero. Un corazón muerto es lo primero.
No nos pilló una guerra. Nos pillaron dos y los rios de mierda
de la historia.
By MAG
sábado, 25 de enero de 2014
SIN NOMBRE
(EL)
"Baja hasta los cimientos,
llega hasta donde se suicidan los niños,
arrima esa mirada extraviada
al huracán de donde emergiste:
Una madre enlutada,
demasiado joven, demasiado
arisca,
demasiado pequeña
para el ruido mundano.
No apartes la pupila de los hombres
que nacieron para ejercer
de látigos o abono,
aquellos a los que Schröeder redujo
a escombros antes de ser espigas.
Conoce la inocente parábola.
¿Ves las laderas por donde acampa
el rechazo de los dioses
y no ves el manto agrio
como manglar de sus erecciones y sus perfidias?
¿Ves al hombre que debiste abrazar
camino del destierro,
esa bestia que arranca
cualquier semilla, inflama
la oquedad
y se aparea con esta su sombra?.
¿Ves como voy a honrar mis demonios
sellado a una pira con otros despojados,
que mataré todo lo que no parezca
un resumen depravado de si mismo?
Oyes batir campanas,
roncar perros, el llano hecho resaca
de cualquier invierno,
tu padre derramándose
de amor.
No sabrás si era tu padre
aquel hombre que crujia
ardiendo en la biblioteca.
Demasiado joven la mujer
que te contuvo
para saber de la muerte o
de la creación.
Con cada pierna en esos dos pilares
su útero, como barranco ajeno.
Demasiado joven
para dejarte vivir sin recordártelo.
"Baja hasta los cimientos,
llega hasta donde se suicidan los niños,
arrima esa mirada extraviada
al huracán de donde emergiste:
Una madre enlutada,
demasiado joven, demasiado
arisca,
demasiado pequeña
para el ruido mundano.
No apartes la pupila de los hombres
que nacieron para ejercer
de látigos o abono,
aquellos a los que Schröeder redujo
a escombros antes de ser espigas.
Conoce la inocente parábola.
¿Ves las laderas por donde acampa
el rechazo de los dioses
y no ves el manto agrio
como manglar de sus erecciones y sus perfidias?
¿Ves al hombre que debiste abrazar
camino del destierro,
esa bestia que arranca
cualquier semilla, inflama
la oquedad
y se aparea con esta su sombra?.
¿Ves como voy a honrar mis demonios
sellado a una pira con otros despojados,
que mataré todo lo que no parezca
un resumen depravado de si mismo?
Oyes batir campanas,
roncar perros, el llano hecho resaca
de cualquier invierno,
tu padre derramándose
de amor.
No sabrás si era tu padre
aquel hombre que crujia
ardiendo en la biblioteca.
Demasiado joven la mujer
que te contuvo
para saber de la muerte o
de la creación.
Con cada pierna en esos dos pilares
su útero, como barranco ajeno.
Demasiado joven
para dejarte vivir sin recordártelo.
sábado, 8 de junio de 2013
Una mano con una voz
![]() |
| Fotografía de Marios Theologis |
Una mano con una voz
hacen un hombre,
hacen una aleación.
Un pasadizo.
Cruzo el pasillo. Tu
no sabes que soy mudo,
que te odie la noche entera
con mi mano extasiada.
Voy a crearte cualquier dia
dentro de una excusa,
dentro de un sueño,
dentro de una habitación
una vez abierta/ una vez cerrada;
sabiendo que no saldré solo,
no escupiré compasión ni despego.
Solo sería la inspiración.
Solo contigo
el mapa de mis expediciones
a la seguridad de tus halagos.
Blanco y reciente,
rompo, rompo, rompo
casi todos los vicios
para entrar.
Voy a darme la vuelta cuando
todo tu cuerpo me haya ofendido
y diré
que estuve recogiendo
los ecos de la amenaza de quererte.
viernes, 7 de junio de 2013
A-MAR
Amar conlleva dos ilusiones:
"A": vocal sin sueño, elevada
por su aspecto arcaico
al primigenio lugar
de la escultura verbal.
"Mar": terreno líquido, vivaz
e incluso agónico,
que parlamenta con el principio
esquivo
en una simbiosis imperfecta.
Ambas, requeridas para ajustar
el ámbito donde un paraiso
deposita su piedra primera
e infernal,
van a colaborar en la confusión
entre calles, manos, avenidas
y rencorcillos nonatos,
siempre que la filosofia
de estos dos vocablos
no exceda
los limites abisales de la piel.
En cuanto a ti,
por primera vez en invierno,
te recibo con el silencio
mientras olas frescas
acarician las plantas de los pies,
claro!,
y recitan el salitre anónimo
de millones de palabras:
"a" siempre primero, en ordenada
espuma,
y "mar" entonces, adentro,
adentro...
"A": vocal sin sueño, elevada
por su aspecto arcaico
al primigenio lugar
de la escultura verbal.
"Mar": terreno líquido, vivaz
e incluso agónico,
que parlamenta con el principio
esquivo
en una simbiosis imperfecta.
Ambas, requeridas para ajustar
el ámbito donde un paraiso
deposita su piedra primera
e infernal,
van a colaborar en la confusión
entre calles, manos, avenidas
y rencorcillos nonatos,
siempre que la filosofia
de estos dos vocablos
no exceda
los limites abisales de la piel.
En cuanto a ti,
por primera vez en invierno,
te recibo con el silencio
mientras olas frescas
acarician las plantas de los pies,
claro!,
y recitan el salitre anónimo
de millones de palabras:
"a" siempre primero, en ordenada
espuma,
y "mar" entonces, adentro,
adentro...
martes, 14 de mayo de 2013
Palabras
Las palabras tienen alma.
Y el alma de las palabras
conversa con el alma de la carne
antes de hacerse cuerpo
y viento en aleación única
sobre la anatomía de tu silencio,
O cualquier otro silencio
existente o inexistente,
Vibran al único ritmo
de la única voz, de la única idea
del único delirio, de la única
brillante razón
que ampara la música de las estrellas
y la armonía de tu entendimiento
Y el alma de las palabras
conversa con el alma de la carne
antes de hacerse cuerpo
y viento en aleación única
sobre la anatomía de tu silencio,
O cualquier otro silencio
existente o inexistente,
Vibran al único ritmo
de la única voz, de la única idea
del único delirio, de la única
brillante razón
que ampara la música de las estrellas
y la armonía de tu entendimiento
domingo, 5 de mayo de 2013
LA OTRA VOZ (Otro fragmento)
Cuando era chica, al lado de la posada vivia Federica la carnicera.
No vivia allí.
Estaba en la carcel.
La denunció -dicen- su hermana Adelaida que sabía que estaba preñada y nunca apareció la criatura.
La guardia civil levanto el suelo de la cámara . Allí estaba. Tres años en la cárcel le costó.
Aquella mujer estaba acostumbrada a matar.
Dicen que era hija del primo que se fue a Francia.
Fué el Obdulio, el marido cornudo quien la obligó a enterrarla. ¿quien iba a ser?
La Fede parecía una estatua ecuestre sin caballo. Cuando volvió de la trena tenia el pelo blanco marmol y no se movía.
Sentada, sentada
la recuerdo sentada
en el rincón de la tienda, con los ojos entornados
mirando al suelo,
con una muñeca entre los brazos envuelta en un trapo de cuadros negros y blancos igual que el mandil que llevaba puesto.
¡No había dolor ni respeto!
La gente decia: -Fede, y la niña, ¿cómo está hoy?
-Tiene frio.
-¿Te deja dormir?
-Toda la noche llora. Rezo y se calla.
Ibamos a mirar.
Tendria mi edad. La niña tendría mi edad.
Fede una noche salió en camisón al patio, se subió al pajar y se prendió fuego.
Vimos las llamas desde la posada.
Aquella mujer no tendría más de 30 años.
Entonces Dios estaba en otro sitio. En la muerte pensabamos.
No vivia allí.
Estaba en la carcel.
La denunció -dicen- su hermana Adelaida que sabía que estaba preñada y nunca apareció la criatura.
La guardia civil levanto el suelo de la cámara . Allí estaba. Tres años en la cárcel le costó.
Aquella mujer estaba acostumbrada a matar.
Dicen que era hija del primo que se fue a Francia.
Fué el Obdulio, el marido cornudo quien la obligó a enterrarla. ¿quien iba a ser?
La Fede parecía una estatua ecuestre sin caballo. Cuando volvió de la trena tenia el pelo blanco marmol y no se movía.
Sentada, sentada
la recuerdo sentada
en el rincón de la tienda, con los ojos entornados
mirando al suelo,
con una muñeca entre los brazos envuelta en un trapo de cuadros negros y blancos igual que el mandil que llevaba puesto.
¡No había dolor ni respeto!
La gente decia: -Fede, y la niña, ¿cómo está hoy?
-Tiene frio.
-¿Te deja dormir?
-Toda la noche llora. Rezo y se calla.
Ibamos a mirar.
Tendria mi edad. La niña tendría mi edad.
Fede una noche salió en camisón al patio, se subió al pajar y se prendió fuego.
Vimos las llamas desde la posada.
Aquella mujer no tendría más de 30 años.
Entonces Dios estaba en otro sitio. En la muerte pensabamos.
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