martes, 21 de julio de 2015

The great wave




 

Si, tengo una profunda fobia por la obesidad y  hago ejercicios voluntarios y conscientes para no salir huyendo de un obeso. He de clarificar que la fobia es más profunda si el individuo es  masculino. Tanto esfuerzo hago que no hace mucho establecí una pareja evidentemente desigual e incluso temeraria con un gigante que me triplicaba el peso. Claro que no quería que toda mi vida sexual fuese asfixiante y viendo que no solo no lo iba a conseguir sino que amenazaba con matarme de amor, decidí abandonarlo con otro sobreesfuerzo de mi voluntad en sentido contrario.

Aunque la historia sucedió mucho antes, unos años antes, cuando quise ser científico en el corazón de London y cogía el último metro a Walthamstow central, a las 11 de la noche, la mayoría de los días desde Hampstead Heath y dos días en semana desde Tottenham Court Road donde iba a aprender inglés a la academia que se anunciaba como “aquí aprendió Gabriel García Márquez sus primeras conversaciones en inglés”. Academia a la que llegué por casualidad, en un estado de compresión torácica cercana al colapso: la  tarde que descubrí la academia había discutido en mi macarrónico inglés con mi compañera polish, una mujer autoritaria que intentaba mandarme al cielo por decreto y organizarme la vida según sus católicas y estrictas normas. Tal era mi desorganización mental que me senté en el primer escalón de la escalera que comunicaba con las aulas de los primeros escarceos del Nobel en esa lengua, rezándole al cuadro con la imagen de Gabo una letanía de deseos inconclusos y difuminados por la angustia de no pertenecer a ningún sitio y la ofuscación que mi testarudez había provocado hasta llevarme a aquel enmoquetado suelo semimojado, donde no podía fumar ni comer ni vivir, menos aún follar.   Llovía cuando salí de hacer la matrícula. Además de empaparme intentaba fumar en los quicios de las puertas arropando el cigarro de 50 pesetas  con las dos manos. A mil pelas el paquete cuando la pela era la pela. Sucedió que camino de Tottemham Court me desdoblé en dos personas simultáneas, una acomplejada y otra que miraba divertida esa hilarante situación a la que estaba expuesta constante y definitivamente. Sus monerías me hicieron reir tanto y tan alto que llamé la atención de un rubio despampanante que caminaba a mi lado.

-Perdone, señorita,-dijo en correcto acento del sur – me encantaría reirme con usted. Me han robado el coche, un ferrari nuevecito y no se que hacer con la desesperación. Soy de Plymouth y hasta dentro de dos días no puedo volver.

-Ohhhh –respondí- we have a problem. Y seguí. No le entiendo una mierda. Si me lo escribe le contesto.

-Señorita, insistió. Ud ha aprendido inglés en Buckingham Palace. Habla como si fuera del siglo XIX.

-Yo he pagado mis clases de  inglés en la academia Colón, en Madrid. Por eso no entiendo ni papa.

No recuerdo su nombre. No recuerdo su rostro, recuerdo la risa y un papel servilleta con la conversación escrita en verde, el único bolígrafo que llevábamos. Cuando nos despedimos me dijo gravemente: -you need to be loved. Lo cual me sonó fatal aunque fuese verdad.

Cuando me enrollé con mi obeso novio alemán, años después, por la playa de Copacabana, recordé la frasecita del rubio de Plymouth que había perdido un Ferrari en algún sitio lejos de London, tal vez porque el cerebro dividido recupera la memoria dividida cuando  los acontecimientos  presentes la despiertan. Tal vez porque es una ventaja tener un espectador de tus actos que está dentro de ti mismo. Y ¡zas! rebobina en el momento que lo necesitas.

Bajé al metro a tiempo para coger el último, me esperaba una hora hasta Walthamstow central, luego un parque semidesierto hasta llegar a la casa familiar de mi compañera polish, una casa sacada de los 60, con papel de dibujos cachemir verde y caqui tapizando el salón, zócalo de plástico en el más puro estilo manchego y un enorme reloj de pared verde cuyos números horarios eran balones de football con anagrama del Manchester. Yo tenía una habitación por la que pagaba casi toda mi beca con un colchón de muelles rabiosos con el que solía pelearme a diario. Ya en el andén una voz en off empezó a alentarnos a abandonar el interior por amenaza de bomba. Allá iba, escaleras arriba, soñando de nuevo con una salvación milagrosa que no se iba a presentar. Porque en momentos en que falla la razón, uno cree en la divinidad con tal ahínco que es posible que la divinidad se dé por aludida. Al llegar a la calle ocupada por niños y adolescentes borrachos, tirados en las aceras sobre el vómito de cerveza propio y ajeno, volví a verme como de tapadillo desde las alturas mientras calculaba lo que me costarían 25 kilómetros de taxi a las 11:30 de la noche. En el suelo una postal milagrosamente seca, envuelta en celofán con una pintura de Katsusika Hokusai : the great wave of Kanagawa. Un taxi se acercó y lo cogí con la seguridad de que ningún tsunami podría alcanzarme esa noche encomendada como estaba al gran García Márquez  a lomos de la ola de la gran noche londinense.
La historia empezó así, pero continua por los angares del subway , la única vida cooperativa que en aquellos años me hacía sentir en el mundo.

(continuará)

 

 

jueves, 23 de octubre de 2014

PALABRAS PARA SOFIA


No me gustará olvidarte, lo se,
Ahora que apenas siete meses
Nos miran por la espalda
Con el alma encaramada a tu sonrisa.

No me gustará que el viento
Extienda tu ademán por las calles
Sin antes permitirme que encienda
Mis luciérnagas el dia que naciste.

No tendré más honor
Que tus pequeñas manos
Cambiando el porvenir por ese instante
Cambiando la ambigüedad por el milagro,
Cambiando todo el deseo
Por uno de tus pequeños estruendos de armonía.

No dejaré –lo se- que esta memoria
Se quede en el laberinto
Como un ajeno don, cuando mañana,
Siete meses y un dia,
 Antes de caminar por oseas catedrales,
 Abrace tu dormir
             Para arroparte siempre
             Para arroparme siempre
             Para saber que el mundo
             Para darle coraje
             Para que no despiertes
             Más que con esperanza.
By MAG (un dia precioso que la conoci )22 oct 2014
Para sonia y Jose Luis

miércoles, 24 de septiembre de 2014

la madre



Mi madre
Andaba a tropezones, la mierda se le salía, se iba hacia los lados como un borracho, no dirigía las manos a lo que quería.
Del cerebelo, dijo.
Cortaron un trozo de cabeza y cerraron. A los diez años fue a visitar al médico, para darle las gracias.
<Lo que hace la vida Agustina, le dijo.
<Usted.
<No, Agustina, yo te mandé a tu pueblo a que te enterraran.
Tardó un mes en caerse, romperse una cadera, quedarse en la cama y morir.
Una muerte de rebote. Siempre salvando nuestras costillas, claro.
Aquel mes, a fuerza de presionar, -eso creímos- mi hermanico Agustín consiguió que mi madre testamentara a su favor.
Bueno, ya lo sabes. Si. Se quedó con todo: La casa, la panadería, las huertas.
<Mira, te voy a hacer dos “cabronás”, te voy a dejar sin nada por activa o por pasiva, y luego me voy a morir, para que no me puedas juzgar>
Ese fue el mensaje de mi madre.  
Y encima, encima no sabes por qué lloras, no sabes si lloras porque alguien se ha muerto, porque se te ha muerto tu sentimiento, porque no te has muerto tu en vez del muerto, porque lo que te has ganado trabajando cuando tenías que dormir se lo han dado a otro, porque  odias a tu hermano, porque tu hermano te odia y no tienes palabro que lo defina, o porque te sigue dando lástima. No sabes quién te da lástima.
No dejo de pensar en ella. Siempre he dicho que la adoraba. La madre. Mi madre.
> Cuando yo falte -decía- Cuando yo falte..
A veces las madres somos una llaga. .  .
Y yo sentía  desmoronarse el mundo sin su presencia. Se me nublaba el horizonte, nada alrededor de mí ni en mi interior. No podía existir el mundo si ella faltaba. Lo decía a menudo cuando todavía ella era una mujer joven para lo que ahora se ve, y yo aún no había cumplido 30 años. El hilo que me hacía pertenecer a algo o a alguien era ella.
Una llaga que no quieres que se cure

Por eso miras a otro lado. Por eso
¿Cómo vas a mirar de frente a lo que de verdad te duele, si ese dolor es el único que lleva un consuelo?




Cuando naciste,
tres días antes de cumplir los 9 meses de la boda,
no faltaron habladurías.
No, no es eso lo que me importa ahora. Entonces, si. Ahora no. Yo no sabía querer a un hijo. Te lo digo como lo sentí. Entonces, no. No se si alguien sabe, o hacen como que saben. Sabes algo: sabes que es tuyo.
Cuando no tienes nada, un hijo te empuja a un río en el que está el resto del mundo. Ya no eres diferente, eres uno más con mayor o menor fortuna. Te convertías en alguien, o eso era lo que creíamos. Querer, lo que se dice querer, sentir algo por ese cuerpecillo que solo comía y cagaba, eso no puedo decir que lo sintiera. No es verdad que una mujer sabe querer de forma natural. O tal vez sea que  a nosotros no nos habían enseñado. Nos daban de comer, nos vestían y dormíamos en caliente. No creas que no lo he pensado todos estos años. Sobre todo cuando estuve tan enferma después del segundo parto y no me podía mover para coger a la niña de la cuna. Años soñando que se me moría, años sin poder dormir por miedo a que los sueños fueran realidad. Me preguntaba  si la vida conoce cuando uno tiene un  defecto.
Defecto
Luego, van pasando los días, y vas sabiendo con las entrañas que es
parte de ti.
Como parte de ti empiezas a querer
 

Mi madre no se arreglaba  nunca.
Las mujeres de treinta años eran viejas. Las mujeres iban al campo con tres o cuatro o cinco pololos cuando tenían la regla. Te lavabas por la noche.
Odiábamos el cuerpo.
Queríamos odiando. 
Buscando la postura más cómoda del amor, la que asimila otra vida a la propia, la que engulle, la que nos demuestra que somos más fuertes que el otro, la que acapara las fuerzas de los demás y nos deja a la intemperie con el sobrepeso de la responsabilidad.

jueves, 18 de septiembre de 2014

Aquel guarro cabrón descabezó los doce pollos adolescentes en la primavera del 65, el año de las muertes de los abuelos. Luego, tiempo largo , he cargado con la burla del cerdo negro que nos ponía carne en la mesa.
- Era listo, el cabrón -decía Clarita- A ver si se libraba de su muerte cargándose a los vecinos. Un facha cualquiera.
Y padre desaparecia por no darle un tortazo que le volviera la cara hacia atrás
Fachas, -decia.
Nunca entendí el significado. Estábamos de acuerdo con lo que menos miedo inspiraba.
Si un pobre hombre de campo era rojo, no era por conocimiento, era por necesidad. Si otro era fascista,

tampoco era convencimiento, sino por amiguismo y avaricia. Porque una fanega de cebada costaba un año de trabajo, un año de privaciones, una generación perdida, a veces. Porque una mujer preñada no tenía un simple tomate que llevarse a la boca, y cuando lo conseguia, defendian a muerte el pan y la paja.
Y abortabas. Una y otra vez. Una y otra vez.

Un rico con un fusil no es mas que un rico sin un fusil.
El fusil de un pobre es un ancla.
(continuará)

Imagen de Ben Goode

martes, 25 de marzo de 2014

SOBRE AMOR Y OTRAS SOMBRAS

Los sueños tienen formato XL. Algunos sueños.
Como algunos amores la etiqueta marca un error de fábrica.
Si es un amor grande o muy grande
solo encaja completamente en la idea más la sombra.
Su sueño -el del amor- se percibe en la madriguera de alguna alimaña
o en el fondo nupcial de piscina ajena.
Pero falta decir que a veces esto es solo el adelanto
del fracaso que uno enciende por las noches
nada más nacer,
a imagen y semejanza de aquellos otros
amores talla perfecta y superior cincel
con que esculpimos los sueños
y los insultos.
(By MAG)

viernes, 21 de marzo de 2014

Paradoja

Hay días silenciosos.
Días gestantes y silenciosos.
El mismo código genético se calla a
intervalos que muchos nombrarán inútiles.
Es como decir que el silencio es inútil,
que vivir en el ruido es vivir .
Que caernos por el precipicio de la inactividad es redondear
una pequeña muerte sin compañía ni placer.
Andamos sentados en el orinal de la palabra pensada.
No es momento de alardear de una imaginación al borde de proclamarse infinita .
Solamente contará la Acción si se retuerce de deseo en la huella invisible y exacta del silencio.

martes, 18 de marzo de 2014

"Callar"


Callar, callar, no callo porque quiero
Callo porque la pena se me impone
Para que la palabra no destrone
Mi mas hondo silencio verdadero
(Gerardo Diego)


Detrás está el dolor –me dijo. Lo sabíamos.
Porque  hubo silencios con los que hicieron piedra,
y con ese equilibrio que los hombres hambrientos
destilan cuando callan, erigieron los muros
donde nos escondimos.

La piel de las muchachas reinaba como estatuas,
con ojos delirantes y mirada perdida.

Para guisar el pan con la harina y el llanto
hubo que golpear hasta hacernos arena, resina,
despilfarro del odio y de las pesadillas.
Cantar con la mañana fue solo un laberinto
del que ningún poeta quiso huir . Recuerdo
que con solo pedir una estrofa a la vida
brotaban en los muros carnívoras especies.

Detrás, aun más allá –le dije, mi   amor mismo,
larvario y enlutado
se debate
entre resucitar con ira o con agujas :
elegí lo primero.
Fósil recuerdo de aquella  lapidación donde crecimos.

 

viernes, 7 de febrero de 2014

AUSENCIA

Tal vez estemos hablando de tragedia cuando te digo adiós
sin medir la importancia que los violines ausentes
tienen por ausentes. Reconozco
que apurada la insinceridad -palabra que no existe
para nadie-
(porque yo siempre apuro el agua
que me dan y hasta la que se ahorra y mido con sed
o deseo que es sed al revés y acompañado)
construyo una rotonda para  la escena
por donde nunca viaja el amor correcto,
el que vuelve y se desvía y toma el sentido inverso,
o se distrae con los nidos que descubrió trepando
a las musarañas en las aulas de primaria.

Hoy he oído que las carambolas hacen eco.
Después he vuelto a bajarme de un taxi sin glamour,
como baja un enfermo de un cuerpo
hasta ayer inadvertido y solidario. Abro un paréntesis
solo para pedirme
que la ausencia no lleve nombres ni lápidas. No
componga recuerdos ni firme epitafios.
Cuando cojo tus manos
iguales a tantas otras esqueléticas,
ya se
que nos hemos bebido un cordón policial .
Ese es otro misterio .

By MAG

miércoles, 5 de febrero de 2014

FRAGMENTO



Fue una pluma tus primeros Reyes conocidos. Una estilográfica y un tintero.
Lo supe.
Se irá -pensé- estos me la quitan.
Cuando no tenga fuerzas en las piernas , ella no estará. Mi seguridad de una vejez digna.
Una vejez digna y una tumba digna.
Así pensábamos.
Las hijas para la vejez.
Los hijos para bregar.
La mente no es primero. Un corazón muerto es lo primero.
No nos pilló una guerra. Nos pillaron dos y los rios de mierda
de la historia.

By MAG

sábado, 25 de enero de 2014

SIN NOMBRE

(EL)

"Baja hasta los cimientos,
llega hasta donde se suicidan los niños,
arrima esa mirada extraviada
al huracán de donde emergiste:
Una madre enlutada,
demasiado joven, demasiado
arisca,
demasiado pequeña
para el ruido mundano.

No apartes la pupila de los hombres
que nacieron para ejercer
de látigos o abono,
aquellos a los que Schröeder redujo
a escombros antes de ser espigas.

Conoce la inocente parábola.
¿Ves las laderas por donde acampa
el rechazo de los dioses
y no ves  el manto agrio
como manglar de sus erecciones y sus perfidias?

¿Ves al hombre que debiste abrazar
camino del destierro,
esa bestia que arranca
cualquier semilla, inflama
la oquedad
y se aparea con esta su sombra?.

¿Ves como voy a honrar mis demonios
sellado a una pira con otros despojados,
que mataré todo lo que no parezca
un resumen depravado de si mismo?

Oyes batir campanas,
roncar perros, el llano hecho resaca
de cualquier invierno,
tu padre derramándose
de amor.
No sabrás si era tu padre
aquel hombre que crujia
ardiendo en la biblioteca.

Demasiado joven la mujer
que te contuvo
para saber de la muerte o
de la creación.
Con cada pierna en esos dos pilares
su útero, como barranco ajeno.
Demasiado joven
para dejarte vivir  sin recordártelo.

sábado, 8 de junio de 2013

Una mano con una voz


Fotografía de Marios Theologis


Una mano con una voz
hacen un hombre, 
hacen una aleación. 
Un pasadizo. 
Cruzo el pasillo. Tu 
no sabes que soy mudo,
que te odie la noche entera
con mi mano extasiada.
Voy a crearte cualquier dia
dentro de una excusa, 
dentro de un sueño,
dentro de una habitación 
una vez abierta/ una vez cerrada;
sabiendo que no saldré solo,
no escupiré compasión ni despego. 
Solo sería la inspiración. 
Solo contigo
el mapa de mis expediciones
a la seguridad de tus halagos.

Blanco y reciente,
rompo, rompo, rompo
casi todos los vicios
para entrar. 

Voy a darme la vuelta cuando
todo tu cuerpo me haya ofendido 
y diré
que estuve recogiendo
los ecos de la amenaza de quererte. 


viernes, 7 de junio de 2013

A-MAR

Amar conlleva dos ilusiones:
"A": vocal sin sueño, elevada
por su aspecto arcaico
al primigenio lugar
de la escultura verbal.
"Mar": terreno líquido, vivaz
e incluso agónico,
que parlamenta con el principio
esquivo
en una simbiosis imperfecta.
Ambas, requeridas para ajustar
el ámbito donde un paraiso
deposita su piedra primera
e infernal,
van a colaborar en la confusión
entre calles, manos, avenidas
y rencorcillos nonatos,
siempre que la filosofia
de estos dos vocablos
no exceda
los limites abisales de la piel.

En cuanto a ti,
por primera vez en invierno,
te recibo con el silencio
mientras olas frescas
acarician las plantas de los pies,
claro!,
y recitan el salitre anónimo
de millones de palabras:
"a" siempre primero, en ordenada
espuma,
y "mar" entonces, adentro,
adentro...

martes, 14 de mayo de 2013

Palabras

Las palabras tienen alma.
Y el alma de las palabras
conversa con el alma de la carne
antes de hacerse cuerpo
y viento en aleación única
sobre la anatomía de tu silencio,
O cualquier otro silencio
existente o inexistente,
Vibran al único ritmo
de la única voz, de la única idea
del único delirio, de la única
brillante razón
que ampara la música de las estrellas
y la armonía de tu entendimiento

domingo, 5 de mayo de 2013

LA OTRA VOZ (Otro fragmento)

Cuando era chica, al lado de la posada vivia Federica la carnicera.
No vivia allí.
Estaba en la carcel.
La denunció -dicen- su hermana Adelaida que sabía que estaba preñada y nunca apareció la criatura.
La guardia civil levanto el suelo de la cámara . Allí estaba. Tres años en la cárcel le costó.
Aquella mujer estaba acostumbrada a matar.
Dicen que era hija del primo que se fue a Francia.
Fué el Obdulio, el marido cornudo quien la obligó a enterrarla. ¿quien iba a ser?
La Fede parecía una estatua ecuestre sin caballo. Cuando volvió de la trena tenia el pelo blanco marmol y no se movía.
Sentada, sentada
la recuerdo sentada
en el rincón de la tienda, con los ojos entornados

mirando al suelo,
con una muñeca entre los brazos envuelta en un trapo de cuadros negros y blancos igual que el mandil que llevaba puesto.

¡No había dolor ni respeto!

La gente decia: -Fede,  y la niña, ¿cómo está hoy?
-Tiene frio.
-¿Te deja dormir?
-Toda la noche llora. Rezo y se calla.
Ibamos a mirar.
Tendria mi edad. La niña tendría mi edad.
Fede una noche salió en camisón al patio, se subió al pajar y se prendió fuego.
Vimos las llamas desde la posada.
Aquella mujer no tendría más de 30 años.

Entonces Dios estaba en otro sitio. En la muerte pensabamos.

sábado, 22 de septiembre de 2012

CAPITULO PRIMERO: LOS ABANDONOS


(LIBRO PERRUNO)

Nunca tuve animales de compañía hasta pasados los cuarenta años. No porque no me atrajera acariciar a un bebote de cualquier raza o especie, sino porque simultáneamente pensaba en mi vida contra reloj y contra pronóstico, sin casa donde establecer más futuro que el mañana inmediato, sin más sueldo que el de ir tirando sin concesiones al semi lujo, sin más proyectos que los puramente profesionales , casi siempre fallidos o mendigados. Había una tiendita de mascotas en mi barrio en la que me embobaba los sábados de compra semanal, Y mientras mi inocencia se divertía con aquellos seres enjaulados en metacrilato , mordiendo recortes de periódico y haciendo monerías con las bolitas de comida, mi conciencia maquinaba mis condiciones ambientales y enumeraba posibilidades de conseguir uno de aquellos seres de escaparate. Tras sopesar con angustia el mañana, decidía que jamás pisarían mi espacio. Me marchaba cabizbaja, como cuando encontraba en el patio algún gorrión extraviado del nido y sabia que no llegaría a la tarde, que ni aún dejándolo con amor sobre el tejado cercano, encontraría el camino a la vida. Ese dolor que produce la frustración de lo que es justo pero  imposible.

Tras muchas vueltas a los caminos de la contratación y el paro, las oposiciones, la no previsiones o los proyectos que acababan en tablas,  culpas o trabajos basura, alguien cercano, me dejó en la puerta un ser gatuno bellísimo de ojos mostaza y pelo sedoso. Su condición de bebé rechoncho y peludo le valió el nombre de Bolita, una emperatriz que despertó en mi vida el afecto incondicional por los seres que proyectan todo lo que son en la intimidad de una mirada.  

En años posteriores mi vida se fue llenando de perros abandonados, apaleados, desahuciados, no deseados, juguetes de personas pequeñas , que venían con su mochila de recuerdos silenciosos , su impronta de abandono, su cerebro lastimado por manos sádicas y pies corruptos, sus miradas de niño agazapado en el recuerdo del dolor y en la posibilidad de que solo ese sentimiento fuese el único en la vida. Porque la mente de un ser vivo –al que le hemos robado su territorio natural y su madurez vital- que no tiene más trayectoria que la frustración de las necesidades básicas ni más mano que la que le roba la alegría de vivir, no puede inferir que el mundo auténtico acercará su mano para remendar la energía herida que llamamos peligrosamente alma en alguien que , según todas las creencias , no ha de tenerla.  
(Continuará)

sábado, 18 de agosto de 2012

INSPIRATION IS ABOUT KNOWING WHERE TO LOOK



Después de todo, solo habían transcurrido treinta y seis  años desde que la higuera vana de la casa de Maximiliano se transformara para siempre en el símbolo de la abundancia vacía que la acompaño hasta hoy; mucho tiempo después de que su padre la cortara y plantase  en su lugar  un rosal trepador que florecía en todas las estaciones, en un eterno canto vegetal a la sabiduría de la luz . 

Lo que agoniza -se dijo mientras  veia su   imagen en un escaparate de zapatos baratos e imposibles diseños- es la  especie humana. Rió acordándose de que su abuela, sin saber nada  de la especie humana, hubiera dicho lo mismo.-¡Como si yo supiera algo de la especie humana! - Algo sabia ahora, no de la especie humana, sino de si misma. No quería volver a caer en la vejación consentida de exhibirse ignorante para nadie, ni siquiera, como hubo aprendido durante los años de su especialización, para evitar las agresiones verbales de los machos, que en un intento de defender su superioridad por machos, esta si agonizante, mantenían con la amenaza y la humillación lo que era imposible  sostener con la razón. Desde ayer  mismo tenia la certeza de que todos los pasos que había dado en su vida estaban encaminados a descubrirse paseando  por Broadway Road hoy,  con la cadencia segura de quien se sabe andando por su propio camino a pesar de los millones de sendas que se cruzan en cada movimiento de los pies. Quizá agonizara el milenio como sostenían los anuncios, la prensa, la televisión. Y sin embargo  anoche, cuando Ricardo le revelo parte de la verdad de aquel año, que hasta un momento antes  no  habia tenido  sentido  explicito, lo que murió para siempre fue una vieja  duda.

Ayer mismo supo que había atravesado los campos de La Mancha,  llegado y vivido veinticuatro años en el Madrid soñado de su primera infancia  - en el Madrid donde tantas veces murió y nació  para llegar a ser Paz de nombre, porque antes , entre los trigales del campo de Calatrava,  tuvo nombre de ciudad pagana, un nombre áspero que siempre la confundió , como su tierra,  hasta que diecisiete años mas tarde descubriera que su verdadero nombre era este, Paz-  para llegar a esta mañana , punto de encuentro del espacio y el tiempo -dijo, como si le hablara a él que le había descubierto , anoche, en una charla entrecortada y tenebrosamente sincera , su propia voz. La voz que había detrás de su propio nombre, del que no llevó durante sus primeros diecisiete años, el que fue imponiendo a golpe de voluntad   entre quienes la conocían incluida ella misma, y que ya tenia el contenido de todos las imágenes, de todos los momentos, de todos los dolores, de todas las risas y las esperanzas y las prestidigitaciones desmanteladas. Y el amor. Esto es el Amor. No dijo nada. No se lo dijo a si misma. Ninguna voz pensada le puso palabras a esa certeza. El amor era esa inmensa contradicción que la invadía, la reunión de todos los momentos de una vida en un espacio tan pequeño como un corazón humano. Entender. Entender por fin el principio de la abundancia vana derrotada por la belleza perenne del rosal blanco. Entender que la misma mano puede plantar los dos árboles, exuberante y baldío uno; ensimismado y romántico el otro. Y ambos en el mismo espacio, quizá sobre las mismas raíces, y con la efímera diferencia de tiempo que son cuarenta años de  la vida de un hombre para la vida misma.

Miguel Will, se repitió varias veces.  Había ido a ver la obra en Madrid, hacia casi dos años, al teatro Príncipe, cuando venir a vivir a  Londres era un proyecto casi imposible; en esos años en que creyó que había perdido  la fe en las personas para siempre, porque  cansada  de encontrarse con las mismas mentiras y los mismos insultos a la inteligencia y al amor cotidianos, fue ocultándose en el hastío y en la desazón de que nada importaba en el mundo que no fuera el poder de alguien sobre alguien. Un poder oculto detrás de las grandes palabras, detrás de todos los nombres con que se clasifican las trampas   que, mágicamente,  nos transforman en mas poderosos, aunque en realidad  mas débiles y tristes. Y pequeños.  Miguel Will fue un exorcismo de esos que duran toda una vida. Se lo hubiera contado ayer, porque ayer ya sabía que señales había seguido en su camino. Le hubiera dicho: - Ricardo, fuiste un profeta. Ahora que te conozco  un poco mas comprendo que toda tu vida  ha sido una equivocación planificada. Fuiste un profeta cuando querías ser un amante. Te presentaste  con tu discurso recién creado de sabiduría ancestral, de conocimiento vivo, y nos diste mas que palabras, nos diste confianza en nuestras propias convicciones; nos viniste a recordar que seguía valiendo mas morir de pie que vivir de rodillas,. Y que  el Gran Mundo, no nuestro raquítico mundo de humillaciones y victorias domesticas, sino el Mundo de las Personas Enteras, seguía creyendo en la razón  y practicándola. Porque esa, en esencia, es la única lengua común a todos los hombres que no viven en madrigueras, sino a la intemperie de la vida. Si deje atrás los campos de Miguel de Cervantes para venir a la tierra de William S (Miguel Will. No te lo conté) fue a entender, solo a entender mi camino, el que tuve que recorrer para reunir mis dos nombres. Vine a  resucitar mis sueños - lo que matamos viviendo de rodillas-  y lo hice porque un día, cualquier día de esos años sin fe en los que me desangraba en el tiempo sintiendo que el mundo enloquecía sin ningún pudor, tu pudiste  no ser honesto y lo fuiste.

Pero esta no era toda la verdad, era solo una puerta a la verdad,  porque tu querías ser admirado, conquistarnos, no a mi, a todos, a cualquiera de nosotros, uno por uno. Y a Todos como una sola  alma sometida secretamente a tu sabiduría, a tu ingenio, a tu embrujo   estudiado y provocadoramente   inocente. Puede que yo estuviera esperando  oir un discurso  como aquel  y te  eligiera  mucho antes de ti, incluso antes de que pronunciaras la primera palabra. No a ti por tanto, sino a mi propia voz oi. Y así, solo  fuiste un eco, un instrumento  de mi propio deseo, o tal vez algo,   no se si terrible o sublime: la transmutación de mi propia cobardía.  Por eso te creí cuando dijiste que el hombre que no vive como piensa termina pensando como vive. Estaba creyendo. Esa era la única verdad  y también el final y el principio de algo  que solo ahora empieza a tener argumento. 

jueves, 16 de agosto de 2012

“ LAS NOTICIAS DEL MUNDO”


Quería hablar mirando  esos  esbozos delicados y “nosoydignos” que son las nubes de agosto.

Quería contar que hoy hay una luz perfecta para dormir sin tristezas,
una luz aceitunada para bailar en alguna fiesta de pueblo anónimo

No ha roto el sol,  como un apocalipsis , la tarde ensordecida por los grillos y los perros bien aseados,

esta tarde parecía un cuadro de Vermer sin la nostalgia y sin las brumas,

había encontrado el libro perfecto, y  hablaba de laberintos interminables

contaba cómo se disolvía el mundo en un núcleo de hierro magnético entre salvajes embestidas
de dios y de las olas.

Ayer si revolví la música buscando una sinfonía inacabada para estar a la altura de los timbales del “fin de las noticias del mundo”

Hoy no. Hoy con la luz que aun perdura como una delicada mirada verdiazul descansando de de los átomos
y de los rituales más o menos sedientos o clandestinos, más o menos mercantiles o venéreos

hoy, una danza como ese único y novelesco anillo de estrellas que vamos a ser todos, que vamos a ser  o que somos,

había encontrado el sortilegio de las palabras cayendo sobre un pesado anzuelo para hacerlas milagro. O verdad.

Alguien ha dejado la puerta abierta. El mundo sigue en pie, con sus noticias. 

martes, 7 de agosto de 2012

UN POCO DE MALA OXTIA


A VECES el cuerpo decide que te tienes que parar. Hacerlo ya no depende de la voluntad, es un imperativo categórico. Entonces vas y te estampas por una escalera, te tropiezas con la misma “puta” caja que todos los días retiras del paso franco de una puerta –dicho sea de paso,  hecha con mala leche-. El Inconsciente es así, admite ingentes cantidades de información emocional, pero cuando determina una prioridad vital no repara en gastos.

Gracias a que este pie malherido que me ha obligado a sentarme en un sillón durante, por lo menos, seis semanas, he podido desconectar del terrorismo diario que es el desmantelamiento del hospital donde trabajo, y las formas miserables de prescindir de los profesionales que llevan años trabajando y dejándose la piel por los pasillos, en las consultas y hasta en los sueños. El pasado lunes una internista volvía de vacaciones –primeros quince días-  y cuando llegó se encontró con el “cese” de su interinidad por amortización de la plaza. Pero como no había suficiente personal para atender a los cien pacientes de esa especialidad ingresados en ese momento, precisamente por todos los contratos rescindidos, le hicieron un contrato para el mes de agosto, y de paso, se ahorran unos eurillos en los quince días de vacaciones que le faltan por disfrutar. No se puede hacer ninguna lectura que no sea la literal: Ser ruin es un estado del alma. Hay que valer para ejercer la mendacidad, el desprecio, el ninguneo y ese vampirismo que se disfraza de avaricia pero que  en realidad se nutre de energía vital y de vagos triunfos cotidianos sobre la gente de bien.

Paralelamente a estos acontecimientos y, como si hubiese habido una mensajería universal (vete tu a saber qué ondas o qué partículas diseminan las vivencias por la atmósfera) empiezo a recibir correos electrónicos del Colegio de Médicos de mi provincia con peticiones de médicos especialistas españoles para puestos de trabajo en Francia, Holanda, Inglaterra, Suiza, Suecia, Francia otra vez, y ¡oh prodigio! Alemania. Desconocemos la “causalidad de esta casualidad” (Borges dixit), pero es sospechosamente razonable que seamos profetas en tierras extrañas. Me revienta por dentro una carcajada más bien triste que nada tiene que ver ni con la ironía ni con la felicidad de sabernos  deseados por los países que nos maltratan. Es una carcajada aviesa y repugnante, como de hiena herida mirando fijamente a los brazos ejecutores de este expolio (con nombres y apellidos e incluso apodos) , sabiendo como se, que  en breve, muy breve tiempo, serán lo que son: un muñón acomplejado que jamás formará parte de un ser completo. Lástima que nadie venga a contarnos que pasa en los casinos postmorten, cuando todos estos lisiados se enfrentan a la verdad de sus vidas.

Mi amiga siempre seguirá siendo una gran internista y una gran persona.

sábado, 14 de julio de 2012

QUE SE JODAN!

No hay verdad completa, salvo algunos descubrimientos científicos irreversibles. Véase:  Penicilina e infecciones bacterianas, Estreptomicina y tuberculosis, Corticoesteroides (benditos sean) y múltiples dolencias inflamatorias. Del Acido Acetil Salicílico (vulgar aspirina) incontables las  vidas que ha mejorado y prolongado. Pero del carácter uno se pone a hablar y ha de llenar libros que nadie lee y casi todos atacan. However (queda más europeo que no obstante)   un siglo de conocimiento escrito, comunicado, practicado y reconocido avala la suficiente verdad para hacer un análisis de “alguien”, pongamos una joven funcionaria interina, que ante una situación catastrófica de muchos prójimos lejanos –que sean lejanos no la exime- aplaude y grita “que se jodan”. ¿No nos suena de nada? ¿Y aquel grito de Millan Astray en la Universidad de Salamanca ante un rector llamado Miguel de Unamuno?

-          ”Al grito insensato de ‘viva la muerte’ yo digo, que cualquier mutilado que carece de la grandeza de Cervantes siente un terrible alivio viendo como se multiplican los mutilados a su alrededor”.

Respuesta esta que se estudia en los anales de Psicología como el paradigma de carácter biófilo, frente a la afección más putrefacta de esa parte del cerebro que manda en el alma, llamada ‘necrofilia’.

¿Qué pensaríamos si una joven funcionaria interina –siempre son interinos e interinas- al comunicarle que determinadas personas en lo mejor de su vida han sido diagnosticadas de, pongamos por caso, Leucemia aguda, se pusiera a aplaudir y en el acmé de su alegría gritase ¡que se jodan!? ¿Y qué diferencia hay entre una persona joven que ha de pasar un calvario durante , en el mejor de los casos , un año y medio, para llegar a ser medio sana, con un nivel de salud que nunca será el que tuvo, y una sociedad enferma de pobreza, con la incapacidad que se instala en todo la economía corporal cuando no sabes hacia donde ir cada mañana, y no esperas nada, y nadie te abre una puerta, y te agobian los futuros de tus hijos, y el frío, y el calor, y la enfermedad, y la iniquidad de haber consentido llegar a esa situación que parece depender de una culpa arraigada en los mismísimos intestinos propios, cuando todo señala que al dolor del alma solo le corresponde una razón. Y es uno mismo. Igual que una leucemia, pero sin tratamiento, con el veneno mortal afincado para siempre en el interior y la solución determinada sin vuelta por aquellos  que han conducido tu vida a semejante infierno?


Todos tenemos en mente que una persona de esta calaña es una enferma mental. Insisto en que la enfermedad mental es una perversión de los afectos, que erosiona  la intelectualidad muy levemente, por eso es posible que muchos y muchas accedan a puestos de “irresponsabilidad” pareciendo normales, mientras a determinadas preguntas den respuestas situacionales acordes, o medianamente acordes. Solo hay que ponerlos/as en una situación hirviente para que la rabia que depende con toda seguridad de la frustración y la falta de valentía ante la vida, incendie las palabras con el odio que son incapaces de gestionar y de actualizar. No es ese “un odio que ennoblece” como versaba Benedetti, sino un odio hacia si mismos, enraizado en la incapacidad de desobedecer los predicados y los emblemas de casta, un odio anodino herido de ceguera, porque la realidad que se esconde tras la hermosa mentira de su vida erosiona la totalidad de su identidad con esa fiebre sin truco que son los otros: espejos que devuelven una imagen deforme y brutal.

Ese odio hace decir a una acomodada niña de provincias cuando alguien anuncia “la enfermedad social más grave”, si, le hace decir: ¡que se jodan!

No tengo ninguna duda de que existe un JUSTICIA POÉTICA.

sábado, 2 de junio de 2012

METRO DE MADRID : A DIARIO



Mohamed tiene los ojos no como Mohamed, sino como Hanna McCotter, su madre irlandesa, parida en el Bronx y muerta en Casablanca cuando el bebé Mohamed asomó su culo blanco y distócico, justo entonces, cuando conoció el azote de la vida y el abrazo de la muerte.

Mirada azul y pelo crespo de erizo, de puro negro  azul zaíno. Pecas ocres en su piel de casi niño aún.  Lobo de mar,  sin embargo. Y pobre, tanto que hasta los sueños le huyen. Su padre –dice- le alejó  de su vida por maldito y excéntrico. Fué mendigo antes que niño hasta que sor Leandra le encontró fisgando en la faltriquera de doble fondo del padre Antonio de Padua. Desde entonces bebió, comió y aprendió latín y castellano, recitó a don Jose María Pemán y se ganó el pan y el vino de misa en misa y de chapuza en chapuza; que el convento de sor Leandra tenía más agujeros que huerfanos, y el jornal  había que merecerlo ayudando por rigurosa  lista al cura Aquilino, el angelote músico y deportista con los pantalones de franela más viejos de todo Marruecos, y su lazo de pajarita azul turquesa regalo del marajá del algún país que no viene en los mapas y Mohamed nunca aprendió.

Ya hace tiempo que tuvo 16 años y abandonó la residencia donde aprendió a escribir con letra de pata de mosca. Y a amar. También a amar. Cira-Quimera la llama.  Alta y bella. Dulce como el ron canario y huérfana de padre y de mundo como yo: mi vida. Aquí está, músico con su flauta dulcísima, que Aquilino, el hombre de su vida, padre, cura y músico, en cualquier orden cuando lo que se necesitaba primero era atender al niño, al hijo o al artista que somos –dice-, Aquilino –dice- le legó cuando las tifoideas se lo llevaron hace ya diez años, y Mohamed se quedó más huérfano aún, huérfano triple por primera vez, porque entonces pudo ponerle música al dolor de todos los abandonos. Mohamed de ojos de cielo matinal y pelo de mihura, solo y quebrado, lavado por lágrimas de dieciseis años errantes, ante la tumba de su padre, una noche de oscuridad abisal, juró llenar de música los pasillos del mundo y amar a su Quimera como solo él sabía. Metro Bilbao, todos los días.